Caía la lluvia pesadamente, cada gota se sentía como una aguja enterrándose en nuestra piel, por momentos quería articular alguna palabra para tranquilizarla pero nada salía de mi boca. El único ruido que se intercalaba con el de las gotas golpeando incesantemente aquel techo de metal oxidado que se encontraba cerca.
Ya la había visto triste antes, aunque no siempre lograba alegrarla sabía que esta vez era imposible hacerlo. Quise abrazarla pero sabía que eso solo empeoraría todo, mientras tanto trataba de tranquilizarla con la mirada pero cuando mis ojos hallaban sus mejillas inundadas por sus lágrimas que mezcladas con la lluvia creaban un océano tormentoso en el que naufragaba antes de cumplir mi objetivo.
Le dije que todo estaría bien, que no sería permanente aunque ambos sabíamos que era una mentira; lo que no sabía era si le mentía a ella o me mentía a mí mismo. Me acerque a ella y le acaricié la cabeza como sabía que le gustaba, muchas veces con eso bastaba para tranquilizarte en especial cuando tenías miedo de algo; pero esta vez no tenías miedo, el miedo solo se tiene cuando se desconoce lo que pasará pero esa noche estabas segura de lo que te deparaba el futuro.
A lo lejos vi como se acercaba el vehículo que te alejaría de mí, sus faros anunciaban como una alarma de despertador que ese sueño iba a terminar. En ese momento supe que debía actuar y te besé. Pude sentir en tus labios la dulzura que los caracterizaba pero también sentí la amargura del momento creando un sabor que esperaba nunca olvidásemos.
No dijiste nada pero por última vez pude y pensar lo mismo que tú, vi cómo te diste vuelta y subiste al coche que te esperaba, arrancaron sin esperar un momento te alejaste de mi vida del mismo modo que llegaste. No tardaste en desaparecer entre los demás automóviles. En aquel momento hubiera llorado igual que tú aunque mis lágrimas ya tenían mucho de haberse secado y sus residuos fueron escondidos por la lluvia.
martes, febrero 22, 2011
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1 Gentes dicen algo:
Me acordé de una buena amiga al leer esto. Y muy interesante lo que dices, que "el miedo solo se tiene cuando se desconoce lo que pasará". Esas cosas son muy difíciles de afrontar, ya sea para una o las dos partes, si el amor aún existe cuando ocurre la separación.
Triste y bonito. Saludos.
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