miércoles, abril 20, 2011

Separados (Primera parte)

Era una mañana fría, me dirigía a completar un trabajo acompañado de mi amiga y asistente Mandy. Se supone que sería una tarea sencilla y que en realidad no necesitaría su ayuda pero algo dentro de mí me hizo sentir la necesidad de llevarla. Llevábamos toda la noche viajando, ella dormía tranquilamente recargada en la ventanilla con su cabello cubriéndole el rostro, mientras tanto yo iba mirando el camino el cual parecía nunca acabar.

La mañana era totalmente gris por lo que no había modo de saber la hora más que mirando el reloj, pero en aquel momento no importaba nada más que llegar y recibir mí paga. Mientras mi mente estaba absorta cuidando el camino y pensando en las cuentas a pagar el auto comenzó a hacer ruidos extraños y se detuvo. Al notar esto mi respuesta fue maldecir dando un golpe al volante lo cual despertó a Mandy.

-¿Qué ha pasado? ¿Ya llegamos? Preguntó ella aún somnolienta.

-Este pedazo de chatarra se descompuso para variar. Le contesté con un cierto tono de frustración.

-Llama a una grúa para que nos lleven al pueblo más cercano.

-¡Diablos! No hay señal al parecer estamos perdidos en medio de la nada. Le contesté después de revisar mi teléfono.

-Al parecer tendremos que caminar. Dijo ella con resignación.

Ambos salimos del auto cerrándolo; fuera de él se sentía incluso más frío que en el interior. Llevábamos con nosotros solamente una botella de agua a medio llenar por si acaso sentíamos sed. Dejamos el auto atrás rápidamente perdiéndole de vista gracias a la espesa niebla que rodeaba el lugar. Caminamos por un largo rato, parecía que el tiempo se había congelado; lo único que se alcanzaba a ver eran los espesos árboles y aquella niebla densa que parecía nunca terminar.

Después de un rato nos topamos con una vieja estación de gasolina, tenía un ambiente muy extraño ya que a pesar de que lucía como si hubiera sido abandonada hacía muchos años, se podía notar que los que se encontraban ahí la abandonaron a toda prisa dándole un ambiente tétrico.

-Parece que no hay nadie. ¿Funcionará el teléfono? Dije mientras quitaba algunos escombros de la entrada principal.

-No lo sé. Pero nuestros teléfonos siguen sin señal y algo debemos de intentar.
Entramos al área de la estación que solía ser un mini-super y comenzamos a buscar un teléfono o cualquier cosa para comunicarse.

¿Qué fue eso? Dijo Mandy asustada al oír un ruido proveniente de fuera.

-Creo que habrá que averiguarlo a lo mejor es el dueño o un vecino del lugar.

Nos aproximamos a la puerta con cautela y pudimos ver no muy lejos entre los botes de basura unas pequeñas creaturas. No eran más grandes que un recién nacido y se movían de manera torpe; pero lo más extraño era su piel de un color verde enfermizo como si estuviera cubierta de musgo. Al notar su presencia estos seres lanzaron un siseo ensordecedor y comenzaron a dirigirse en nuestra dirección de manera lenta y torpe. Al notar esto cerramos la puerta espantados y pusimos unos estantes a manera de barricada.

-¡Tenemos que escapar! Le dije asustado a Mandy.
-¿Pero cómo? Preguntó desesperada.

-Detén esto. Evita que entren a toda costa. Le ordené adentrándome entre los estantes.

Corrí atrás del mostrador, mientras tanto se oía como esos pequeños seres rompían el vidrio de la puerta con pequeños golpes, solo siendo detenidos por aquella barricada improvisada. Detrás del mostrador me encontré un bate y un revolver los cuales tomé y regresé a la puerta.

-Este es el plan. Quitaremos la barricada y abriremos la puerta. En ese momento corres hacía algún lugar seguro. No te preocupes por mí iré siguiéndote.

Ella asintió aún con miedo tomando el revolver que le entregué y comenzamos a retirar los muebles con los que habíamos bloqueado la entrada. Cuando abrimos la puerta ella brincó a los pequeños seres que hacían ruidos horribles. Mientras tanto yo los distraje golpeándolos con el bate. Intenté seguirla pero una de las creaturas me tomó del pantalón tirándome; con desesperación lo golpeé en la cabeza abriéndosela y corrí en la dirección que pensaba Mandy se había ido.

Corrí por minutos incluso aún después de perder el aliento. Ya no oía ningún ruido y parecía que no era seguido, traté de buscar a Mandy a mi alrededor pero no detecté ninguna señal de ella… La había perdido. Continué a pesar de que el ritmo de mis pasos había disminuido, no tardé mucho en toparme con algo.

Me encontraba en lo que parecía la calle principal de un pueblo. Miré a mí alrededor y no encontré a nadie. Aquel lugar se encontraba igual de abandonado que la estación, una capa de polvo cubría toda la calle y las construcciones. Grité el nombre de Mandy llamándola pero la única respuesta que recibí fue mi propio eco. Entonces decidí buscarla adentrándome en aquel lugar tan extraño que se encontraba fuera de la realidad.

0 Gentes dicen algo: