jueves, abril 21, 2011

Separados (segunda parte)

Recorrí la calle principal, cada lugar por el que pasaba tenía el mismo ambiente lúgubre que el resto del pueblo. Traía el bate en mi mano y lo apretaba con fuerza, mis piernas temblaban aunque no sabía si era de frío o de terror. Cada cierto tiempo gritaba el nombre de Mandy sin recibir respuesta alguna.

Caminé por algunos minutos sin acercarme a ninguna de las edificaciones. De pronto oí un ruido a mis espaldas, parecía un jadeo. Me volteé con cautela y vi unas figuras aproximándose entre la niebla, había cuatro de ellas y no eran humanas, parecían unas bestias, me recordaban a los lobos pero eran más grandes, su pelaje era del mismo color enfermizo que el de las creaturas que me había encontrado con anterioridad y en algunos lados carecían de pelo totalmente dejando al descubierto su piel llena de llagas.

Levanté el bate a manera de usarlo como defensa si querían atacar. Retrocedí lentamente acercándome a la banqueta sin perderlos de vista. Seguían acercándose mirándome fijamente con sus grandes ojos amarillentos y mostrando de manera amenazadora unos enormes colmillos blancos y afilados. Uno de ellos el cual parecía ser el líder de la manada se abalanzó hacia mí. Lo golpeé con todas mis fuerzas y corrí hacia la puerta del edificio más cercano; las bestias corrieron detrás de mí pero logré cerrar la puerta antes de que entrara. Me apoyé contra ella sintiendo como la arañaban y golpeaban por un largo rato hasta que se agotaron o aburrieron y se retiraron.

No tardé en darme cuenta que me encontraba en un edificio de departamentos, estaba todo en ruinas y desordenado al igual que la estación pero aquí las ventanas estaban tapiadas por lo que no entraba mucha luz. Use mi celular para iluminar tenuemente mi camino, estaba lleno de basura y muebles rotos que brincaba con dificultad. Con algo de trabajo pude entrar a la oficina del portero, a pesar de que estaba igual de abandonada que el resto estaba un poco más ordenada. Lo primero que note es que debajo del escritorio fue una escopeta de doble barril; se veía un poco vieja pero aún servía. No tarde en encontrar cartuchos para usarlos en ella, una linterna que sería más útil que la luz de mi teléfono, una navaja suiza y un encendedor.

Decidí explorar aquel edificio un poco más ahora que tenía con que iluminarme. Subí las escaleras con cuidado para llegar al primer piso; ahí encontré un pasillo que se extendía a lo largo de todo el edificio con varias puertas a los lados, el tapiz que cubría las paredes estaba igual de gastado y rasgado que el resto de las paredes y los pocos muebles que se encontraban ahí. Recorrí el lugar con cautela revisando cada puerta y entrando a inspeccionar el interior de las que estaban sin asegurar. Cuando iba a la mitad pude oír la voz de Mandy al fondo del pasillo. Corrí lo más rápido que pude; encontré la puerta de donde provenían sus gritos, gritaba mi nombre desesperada. Intenté abrir pero la puerta estaba asegurada, con todas mis fuerzas la pateé derribándola y me apresure al baño que era de donde provenían los gritos. Abrí la puesta pero para mi sorpresa solo encontré un cadáver que llevaba mucho tiempo ahí, ya no tenía carne en los huesos y los gritos habían cesado.

Me sentía confundido y desconcertado creí por un segundo haberla encontrado pero solo había sido un sueño ¿O tal vez una pesadilla? Continué explorando el segundo piso del edificio, Lucía en peor estado que el piso inferior pero casi todas las puestas estaban abiertas. Investigué la más cercana y apenas entre me encontré a un hombre de espaldas. Se veía bien vestido, su traje estaba un poco apolillado pero aun así conservaba cierto porte y elegancia. Lo llamé con cautela pero me horrorice al notar que su rostro parecía una máscara de cera derretida, carecía de toda forma a pesar de que parecía que en algún momento tuvo forma humana. Comenzó a caminar lentamente hacía mí tratando de tomarme con una de sus la cual lucía como si fuera un espectro. Retrocedí espantado golpeándolo con mi bate. Salí de aquella habitación para encontrarme con varios de estos seres saliendo por las diferentes puertas, se acercaban de manera torpe intentando tomarme pero los mantuve a raya con mi escopeta pero parecían no acabar.

Subí las escaleras apresuradamente y sin pensarlo llegué al cuarto piso. Una vez ahí me escondí en la primera habitación que encontré. Mi corazón latía rápidamente, el sudor bañaba mi frente y mis manos temblaban. Mi horror aumentó cuando oí un ruido en la habitación contigua. Me acerqué a la puerta sin hacer ningún ruido, miré por una pequeña abertura que había y pude ver algo que me heló la sangre.
Dentro de la habitación se encontraba un sujeto grande el cual estaba cubierto por una capucha negra que lo envolvía casi en su totalidad y portaba una guadaña; era como la representación de la muerte excepto que sus manos eran fuertes y musculosas. Golpeaba con su arma de manera salvaje un cadáver fresco, la sangre y pedazos de carne salpicaban para todos lados manchando las paredes. Por un momento se me paró el corazón cuando paso por mi cabeza la idea de que podría ser Mandy.

Tomé sin hacer mucho ruido todo lo que encontré que fuera inflamable, cortinas, papeles, libros y sillas. Los puse en la entrada de la puerta y les prendí fuego para salir después de la habitación. Me encontraba de nuevo en el pasillo pero pude oír pasos provenientes desde la escalera. Desesperado corrí hasta el fondo del pasillo sin saber a dónde ir entré a una habitación cercana. Cerré la puerta y la bloqueé con un armario. En ese momento me percaté de lo que había hecho y de que estaba atrapado en un lugar que no tardaría en convertirse en cenizas. Busqué una salida en aquel lugar, primero consideré usar la escalera de emergencia pero estaba en tan mal estado que con solo poner un pie en ella la hubiera derribado. Desesperado golpeé una de las paredes descubriendo que la madera estaba podrida. Rompí la pared lo más que pude haciendo un hoyo por el cual pudiera salir. Noté que entre el lugar que me encontraba y la azotea del edificio de junto había un piso de diferencia pero era mi única salida. Sin pensarlo dos veces salté fuera de aquel lugar rodando al aterrizar en la azotea golpeándome la cabeza con un tubo que se encontraba ahí y quede inconsciente mientras el edificio de junto ardía en llamas.

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