miércoles, noviembre 02, 2011

La adopción animal en México ¿Es cosa fácil?

¿A quién prefieres más? ¿A nosotros o a tu apendicectomía?


En esta época lo más común para tener una mascota es casa es ir a la tienda  para comprar un animalito que si tiene serte tendrá una vida larga y recibirá mucho cariño, sin embargo hacer esto suele resultar muy costoso, especialmente en el caso de los perros que pueden llegar a costar lo mismo que una computadora último modelo.  En estos casos existe una opción que trae varios beneficios: la adopción.  La principal ventaja de adoptar es que no sólo se ahorra una cantidad obscena de dinero que puede ser gastada en cosas que lo valgan, también un animalito que por alguna razón u otra terminó en la calles consigue un hogar donde recibirá los cuidados que se merece.

Por desgracia en México hay un problema con esta última opción.  Como todos los procesos en México, sin importar que sean públicos o privados, la adopción es un trámite largo y engorroso.  Esto lleva a que mucha gente decida que es más fácil comprar que adoptar.  Hay dos causas principales para esto: la primera es la falta de promoción de los refugios para animales, generalmente es muy difícil hallarlos ya que están ubicados en áreas que no son céntricas por cuestiones de espacio, entonces las personas interesadas en tener una mascota a veces ni siquiera están enteradas de la existencia de estos lugares; el otro problema es que los grupos dedicados a promover la adopción suelen tener medidas cuasi-draconianas para poder adoptar y para ayudar a los que rescatan animales, esto puede llegar a desalentar a los posibles adoptantes y a los rescatistas de animales.

Esto es comprensible, en este país no hay ninguna ley que promueva la protección de los animales (con excepción de los diputados).  Pero los grupos que se encargan de promover la adopción deben entender que si no hacen todo más sencillo para que más animalitos hallen hogar.

Yo hace poco pude conocer estos procesos ya que estuve tratando de convencer a mi familia de adoptar un perrito y también conocí la experiencia de ser rescatista al encontrarme un gatito abandonado en la calle.  Como adoptante los requisitos pueden variar según el grupo aunque tienen algunos requisitos en común; algunos son entendibles como en el caso de conocer al animalito a adoptar para saber si es adecuado para el hogar donde vivirá o firmar un documento de responsabilidad para asegurarse que la persona que adopte esté comprometida a cuidarlo.  Por otro lado el exigirle a las personas que tengan comida para un animal que todavía no saben si tendrán, visitar los hogares de los adoptantes (Algunas personas encuentran incomodo que un extraño entre a sus casas) o exigirle al futuro dueño que el perro no puede vivir en otro lado aparte del hogar del adoptante (así es, nada de salir de vacaciones o de viaje de negocios y encargarle a alguien de confianza que lo cuide en su casa) son medidas absurdas y exageradas.

En el caso del rescatista se le desalienta de otro modo.  A la persona que rescata animales se le exige llevar acabo las visitas de inspección al hogar del adoptante (uno rescata animales porque le preocupa su bienestar, no para poder esculcar casas ajenas), reportar cada paso del proceso al grupo y tener que hacer pasar a personas que se interesaron en adoptar por el mismo procedimiento que a los que contactan al rescatista por medio del grupo.  Hay que dejar en claro también que en la mayoría de los casos los grupos solo ayudan con la promoción de la adopción, en ningún momento el rescatista recibe apoyo monetario o en especie, todo sale de su bolsillo con excepción de una cuota que recibe de parte del adoptante la cual apenas si cubrirá los gastos del animalito; que dependiendo de su condición puede costar desde unos cientos de pesos, hasta miles; también le exigen al rescatista que visite al adoptante cada cierto tiempo después de llevar a cabo la adopción que como ya dejamos en claro puede ser algo incómodo para ambas personas.

El problema con lo anterior mencionado es que al final tanto adoptantes como rescatistas terminan hastiados después de semejante proceso.  Esto a la larga no le hará ningún bien a la promoción de la adopción y no se volverá una práctica común; como en Estados Unidos donde para adoptar una mascota la persona que está interesada en adoptar sólo tiene que visitar el refugio más cercano, demostrar que vive en un lugar donde sea legal tener al animal y firmar un papel donde se compromete a encargarse de su futura mascota.  Si el trámite fuera así de sencillo en México estaría seguro que muchas personas preferirían adoptar en lugar de comprar en cualquier lugar donde tenga que pagar un precio exorbitante o recibir un animal cuya salud sea dudosa (que muy probablemente fue maltratado por el que los vende) y que no dure mucho tiempo con vida.

Todo esto no es para menospreciar a quienes se dedican a esta noble mayor, pero es necesario que reflexionen y que hagan el proceso más accesible a la gente si de verdad quieren que la adopción se vuelva una práctica común entre los mexicanos.  Es un hecho que hay mucha gente irresponsable que no cuida a sus mascotas e incluso las maltrata, por otro lado hay mucha gente responsable que les puede dar un hogar a los animalitos pero que ni tienen el tiempo para llevar a cabo tanto trámite.  También es urgente que se aprueben leyes que protejan a los animales del maltrato y que las personas que lo causen reciban un castigo severo, aunque por mientras la única opción es crear consciencia entre la población.  Por esto si alguien quiere tener una mascota pero no puede pasar por un proceso tan largo tiene la opción de rescatar por su cuenta a algún animalito en situación de calle.  Puede que en un principio no se vea tan bonito como los que ya están disponibles para adopción o los de las tiendas de mascotas, pero muy seguramente él estará muy agradecido y no dudará en demostrarlo.

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