¿A quién prefieres más? ¿A nosotros o a tu apendicectomía?
En esta época lo
más común para tener una mascota es casa es ir a la tienda para comprar un animalito que si tiene serte
tendrá una vida larga y recibirá mucho cariño, sin embargo hacer esto suele
resultar muy costoso, especialmente en el caso de los perros que pueden llegar
a costar lo mismo que una computadora último modelo. En estos casos existe una opción que trae
varios beneficios: la adopción. La
principal ventaja de adoptar es que no sólo se ahorra una cantidad obscena de
dinero que puede ser gastada en cosas que lo valgan, también un animalito que
por alguna razón u otra terminó en la calles consigue un hogar donde recibirá
los cuidados que se merece.
Por desgracia en
México hay un problema con esta última opción. Como todos los procesos en México, sin
importar que sean públicos o privados, la adopción es un trámite largo y
engorroso. Esto lleva a que mucha gente
decida que es más fácil comprar que adoptar.
Hay dos causas principales para esto: la primera es la falta de
promoción de los refugios para animales, generalmente es muy difícil hallarlos
ya que están ubicados en áreas que no son céntricas por cuestiones de espacio,
entonces las personas interesadas en tener una mascota a veces ni siquiera
están enteradas de la existencia de estos lugares; el otro problema es que los
grupos dedicados a promover la adopción suelen tener medidas cuasi-draconianas
para poder adoptar y para ayudar a los que rescatan animales, esto puede llegar
a desalentar a los posibles adoptantes y a los rescatistas de animales.
Esto es
comprensible, en este país no hay ninguna ley que promueva la protección de los
animales (con excepción de los diputados).
Pero los grupos que se encargan de promover la adopción deben entender
que si no hacen todo más sencillo para que más animalitos hallen hogar.
Yo hace poco pude
conocer estos procesos ya que estuve tratando de convencer a mi familia de
adoptar un perrito y también conocí la experiencia de ser rescatista al
encontrarme un gatito abandonado en la calle.
Como adoptante los requisitos pueden variar según el grupo aunque tienen
algunos requisitos en común; algunos son entendibles como en el caso de conocer
al animalito a adoptar para saber si es adecuado para el hogar donde vivirá o
firmar un documento de responsabilidad para asegurarse que la persona que
adopte esté comprometida a cuidarlo. Por
otro lado el exigirle a las personas que tengan comida para un animal que todavía
no saben si tendrán, visitar los hogares de los adoptantes (Algunas personas
encuentran incomodo que un extraño entre a sus casas) o exigirle al futuro
dueño que el perro no puede vivir en otro lado aparte del hogar del adoptante (así
es, nada de salir de vacaciones o de viaje de negocios y encargarle a alguien
de confianza que lo cuide en su casa) son medidas absurdas y exageradas.
En el caso del
rescatista se le desalienta de otro modo.
A la persona que rescata animales se le exige llevar acabo las visitas
de inspección al hogar del adoptante (uno rescata animales porque le preocupa
su bienestar, no para poder esculcar casas ajenas), reportar cada paso del
proceso al grupo y tener que hacer pasar a personas que se interesaron en
adoptar por el mismo procedimiento que a los que contactan al rescatista por
medio del grupo. Hay que dejar en claro
también que en la mayoría de los casos los grupos solo ayudan con la promoción
de la adopción, en ningún momento el rescatista recibe apoyo monetario o en
especie, todo sale de su bolsillo con excepción de una cuota que recibe de
parte del adoptante la cual apenas si cubrirá los gastos del animalito; que
dependiendo de su condición puede costar desde unos cientos de pesos, hasta
miles; también le exigen al rescatista que visite al adoptante cada cierto
tiempo después de llevar a cabo la adopción que como ya dejamos en claro puede
ser algo incómodo para ambas personas.
El problema con
lo anterior mencionado es que al final tanto adoptantes como rescatistas terminan
hastiados después de semejante proceso.
Esto a la larga no le hará ningún bien a la promoción de la adopción y
no se volverá una práctica común; como en Estados Unidos donde para adoptar una
mascota la persona que está interesada en adoptar sólo tiene que visitar el
refugio más cercano, demostrar que vive en un lugar donde sea legal tener al
animal y firmar un papel donde se compromete a encargarse de su futura
mascota. Si el trámite fuera así de
sencillo en México estaría seguro que muchas personas preferirían adoptar en
lugar de comprar en cualquier lugar donde tenga que pagar un precio exorbitante
o recibir un animal cuya salud sea dudosa (que muy probablemente fue maltratado
por el que los vende) y que no dure mucho tiempo con vida.
Todo esto no es
para menospreciar a quienes se dedican a esta noble mayor, pero es necesario
que reflexionen y que hagan el proceso más accesible a la gente si de verdad
quieren que la adopción se vuelva una práctica común entre los mexicanos. Es un hecho que hay mucha gente irresponsable
que no cuida a sus mascotas e incluso las maltrata, por otro lado hay mucha gente
responsable que les puede dar un hogar a los animalitos pero que ni tienen el
tiempo para llevar a cabo tanto trámite.
También es urgente que se aprueben leyes que protejan a los animales del
maltrato y que las personas que lo causen reciban un castigo severo, aunque por
mientras la única opción es crear consciencia entre la población. Por esto si alguien quiere tener una mascota
pero no puede pasar por un proceso tan largo tiene la opción de rescatar por su
cuenta a algún animalito en situación de calle.
Puede que en un principio no se vea tan bonito como los que ya están
disponibles para adopción o los de las tiendas de mascotas, pero muy
seguramente él estará muy agradecido y no dudará en demostrarlo.



0 Gentes dicen algo:
Publicar un comentario